El monseñor, llamado Michele Basso, está siendo investigado por la Justicia italiana desde hace más de un año. Según los jueces, el religioso bendecía las obras de arte con certificados de autenticidad con membrete y sellos vaticanos.
Basso tendría en su poder obras por casi 50 millones de dólares, siempre y cuando sus certificados fueran reales y no meras trampas para engañar a compradores incautos con copias de excelente factura.
El monseñor brindó una entrevista al diario, en la que afirmó que las obras son de su propiedad y que él no hizo nada malo. Señaló además que las obras se las regalaron otros prelados, que las habrían obtenido por donaciones de ricos feligreses.
En un comunicado oficial, el Vaticano le echó la culpa a la prensa por lo que le parece una exageración periodística, aunque señaló que respeta las investigaciones judiciales. Además la Santa Sede aseguró que Basso no ocupa actualmente ningún cargo.